ALICIA ALONSO (1920 - 2019)

PRIMA BALLERINA ASSOLUTA

HOMENAJE - CENTENARIO DE NATALICIO







Alicia Alonso es nombrada Estrella del Siglo del Instituto Latino de la Música

Rinde tributo Ballet Nacional de Cuba a Alicia Alonso por sus 100 años










"Cuando vivo, aprovecho al máximo el tiempo que me dieron
para vivir, cuando danzo, aprovecho al máximo el poco espacio
que me dieron para el movimiento"



Alicia Alonso

Fundadora del Ballet Nacional de Cuba



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Para el 17º Festival Cubafest Guanajuato es un honor unirnos a los festejos internacionales del centenario de nacimiento de Alicia Alonso, prima ballerina assoluta.

Cuba, su tierra natal, Nueva York, Moscú, Francia, España, México; otras capitales y escenarios del mundo y el propio estado de Guanajuato, con la correspondiente emisión del festival internacional cervantino (FIC) donde participó Alicia Alonso con el Ballet Nacional de Cuba, se beneficiaron de su memorable expresión escénica; constatando su cubanía excepcional y universalidad artística.

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     Giselle y Alicia: inmortalidad y luz



Cuatro días antes de la Navidad, el 21 de diciembre de 1920, se registra el nacimiento de una niña en la ciudad de La Habana, Cuba. Los testigos de su alumbramiento miran expectantes su blanco cuerpo, en cuya carita se abren dos grandes ojos que comienzan a reconocer el espacio, el color y el rostro español de su madre, doña Ernestina del Hoyo y Lugo; quien amorosa la cobija en su seno y cuida que sus largas piernecitas se cubran del frío invierno cubano.

Su padre, el militar español Antonio Martínez de la Maza Arredondo, se estremece al contemplarlas en el lecho extrañamente iluminado por la propia criatura que les ha nacido viva, sana e inquieta por andar y crecer. Y, en el inexorable pautado del porvenir, reunirse con Giselle en un tiempo y espacio que acompañarán otros testigos del encuentro y renacimiento de ambas para una danza.

El nombre de la niña de este feliz matrimonio es Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo. Sus padres han confiado la vida de su hija a la virgen patrona de Cuba.

Alicia, llaman a la niña pequeña sus tres hermanos mayores, quienes miran con asombro su agilidad natural para andar por toda la casa en puntas, calzando las nuevas zapatillas que recibió como regalo. Ya tiene once años y estudia danza en la escuela de ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana; es el año 1931.

La precoz decisión de ser bailarina, permite a Alicia aplicarse a la disciplina que requiere el ballet clásico. Esta sólida formación juvenil, sumada a su talento natural y a la ardiente pasión de su cubanía la llevan a estudiar en la School of American Ballet de Nueva York; aprendiendo los secretos de la danza de los eminentes maestros Enrico Zanfretta y Alexandra Fedórova. Y posteriormente con Anatole Vilzak, Ludmilla Schollar. Y en Londres con Vera Vólkova.

Alicia goza con el aprendizaje diario, mientras depura la técnica, misma que procura familiarizar con su cadencia de fuerte acento cubano.

Así se levanta como la única latinoamericana que ascendió y logró debutar en Broadway como profesional a los dieciocho años en las comedias musicales Great Lady y Stars in your eyes; corría el año 1938. Al año siguiente forma parte del American Ballet Caravan, devenido en el New York City Ballet. Y en 1940 es invitada para actuar con el Ballet Theatre of New York fundado en ese año. Hacía cinco años que había adoptado el apellido Alonso de su esposo y también bailarín cubano Fernando Alonso.

Tres años después, en 1943, sucede el feliz acontecimiento de su debut como Giselle, siendo ovacionada por un público sorprendido que aprecia su técnica y acento caribeño. Antes de la cubana Alicia Alonso nadie interpretó a la enamorada e inocente campesina europea con el color y gracia "rumbera" como lo hizo Alicia. A partir de entonces ambas, Giselle y Alicia, andarán el mundo; bailando juntas en un cuerpo vivo para la danza, el placer estético, la música… dándose vida de punta a punta en dos actos emanados del amor y la fuerza de la vida y la muerte mismas.

Desde el 2 de noviembre de 1943, primera ocasión en que Alicia Alonso se expresó femeninamente con los sentimientos humanos de Giselle en el escenario del repertorio clásico romántico, la cubana se apropió del dolor, la pasión, el amor y el juramento eterno de Giselle; esencia existencial que dio nueva vida a la cubana "vestida" de eslava para latir, respirar y transpirar la fuerza de la mitología europea que la impulsó en cada acto escénico a llevar con ella a millones de espectadores, quienes sobrecogidos en lo más profundo de su ser explotaron en ovación orgásmica logrando cada vez lo necesario para que Giselle viva.

Fue necesario rendirse al ritual de la cita anual obligada con la celebración del aniversario del debut de Alicia Alonso encarnando a Giselle. En el 75 aniversario de esta gala, en noviembre de 2018, con 98 años de vida de Alicia Alonso y en la 26 emisión del Festival Internacional de Ballet de La Habana, fue apoteótico aquél encuentro de luz y sombras… esperanza y desesperanza… de vida, muerte y renacimiento.

La estirpe de Giselle predominó como un especial aliento afianzado a la biografía de la bailarina cubana, en una suerte de sortilegio que fracturó el tiempo con el golpe ardoroso del deseo de existir más allá del instante eterno en que su estrella brilló en el firmamento de lo "real maravilloso" referido por Alejo Carpentier y materializado en aquél teatro neoyorkino. Mismo firmamento que resguarda su memoria y sueños de mujer valiente y libre, alimentada por la raíz de la eternidad, cual perenne ceiba cubana. Su obra de vida sonríe en cada niña y cada niño cubanos; tanto estudiantes como profesionales del ballet clásico.

A los 28 años de edad, en 1948, fundó en La Habana el Ballet Alicia Alonso, institución que devino en Ballet Nacional de Cuba con el triunfo de la revolución cubana liderada por Fidel Castro; sabio comandante que comprendió la trascendencia de la "quinta posición" de la isla sonora que se levantó en puntas y sigue danzando a su propio ritmo ante un mundo expectante.

El apoyo y los recursos necesarios para fundar una escuela de prestigio internacional se materializaron en cientos de cotizados bailarines cubanos bailando en los magnos escenarios donde otrora nadie pensó en Cuba como una potencia mundial del ballet clásico.

Desde entonces y a la fecha, cada uno de los jóvenes cubanos formados en el Ballet Nacional de Cuba ha reproducido, en su capacidad corporal y expresiva, la fusión estética criolla de su fundadora; quien aseveró tener siempre como referencia la rumba cubana para desplazarse caracterizando personajes y argumentos del ballet clásico. Lo cual se confirma al aparecer en todo escenario mundial un bailarín o bailarina cuyo desplante escénico y gracia "tecnificada" es de una cubana o un cubano formados en esa revolucionaria institución artística que es el Ballet Nacional de Cuba.

El 17 de octubre del 2019 un obituario expresó: "La reina cubana de la danza latinoamericana bailó casi hasta los 70 años (…) Primera bailarina que participó en los ballets de Bolshoi y Kirov en los teatros de Moscú y Leningrado…"

Personalmente recibió múltiples homenajes y premios de los que mencionamos aquí: Orden Isabel la Católica que adjudica el Rey de España. La Medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. La Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa. El título de Heroína Nacional del Trabajo de la República de Cuba. El Premio Benois de la Danza. El Premio Irene Lidova de Cannes por toda su carrera artística. La Orden José Martí de Cuba. La Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes otorgada por el gobierno español. En 2017 recibió el título de Embajadora Mundial de la Danza otorgado por la UNESCO. Cuenta con una Cátedra de Danza con su nombre en la Universidad Complutense de Madrid. Y la Fundación de la Danza y el Instituto Superior de la Danza Alicia Alonso adscrito a la Universidad Rey Juan Carlos.

     Alicia Alonso en la memoria de otros grandes:



"Creo que Alicia Alonso no necesita halagos, ni flores, no honores, porque para mí es alguien que representa la vida… Cuando pienso en ella, como todo bailarín, pienso, por supuesto, en sus puntas fantásticas y en su quinta posición, pero ante todo viene a mi mente su estado de ánimo, esa especie de deseo de vivir, esa voluntad constante de ser, de devenir, de renacer, de morir, cual ave fénix. Ella es un ser eterno, que regresa de nuevo más joven, más fuerte, más vital. Sí, lo que yo amo en ella es esa sonrisa llena de esperanza en el futuro. Yo amo mucho a esta artista, la admiro y me inclino profundamente ante ella" (Maurice Béjart, leyenda viva de la danza mundial, Francia)

"Alicia Alonso, bailarina refinada y magnífica actriz, baila e interpreta al más alto nivel. Observándola, la juventud aprende…" (Galina Ulanova, famosa bailarina rusa)

"… Su exquisita cultura escénica jamás le permite dejarse llevar por la afectación externa, por la simple exposición de su técnica, verdaderamente brillante: sigue siendo guardiana fiel de las nobles tradiciones del baile clásico" (Elena Riabínkina, bailarina rusa)

"Alicia Alonso es la más grande bailarina del ballet contemporáneo, de una expresiva individualidad. Para caracterizarla completamente no es suficiente decir que ella posee perfección técnica y sabe cómo crear personajes; es una personalidad grande e irrepetible en el más alto significado de la palabra. Ha creado una época entera en el ballet" (A. Daschicheva, Moscú)

"Si la 'Giselle' de Alicia Alonso es una de la más grandes 'Giselles' de este siglo es porque nuestra magnífica bailarina (cubana), yendo más allá de la simple leyenda de Teófilo Gautier, alcanza lo patético del romanticismo; si su Lago de los cismes sigue siendo inolvidable, es porque, más allá de una técnica excepcional, la intérprete se muestra como una fatalidad que, en las escenas del 'Cisne Negro', se torna en una suerte de maleficio… ¿Y qué decir de su incomparable 'Carmen' –creación única-donde una prodigiosa sensualidad del alfabeto gestual compone frases que no podrán tener otro desenlace que la tragedia?

"Patética, trágica, seductora o demoníaca cuando el rol lo exige, dando siempre lo máximo de ella misma. Alicia Alonso, exteriorizando su poderosa personalidad, s una de las bailarinas más completas de nuestro tiempo, sin hablar ya de su trabajo de dirección coreográfica, esfera en la que ella ha realizado una inmensa labor de creación" (Alejo Carpentier, escritor. Cuba)